TELETRABAJO HOY

 

Por Luis Núñez A.

Presidente, Núñez & Asociados Ltda..

VITALIT

www.vitalit.co.cr

Agosto 2008

 

 


Tal parece que el tele-trabajo está por convertirse en una realidad para la sociedad costarricense, tal como se advierte por las iniciativas del actual gobierno y en particular por los esfuerzos encomiables de la Secretaría Técnica del Gobierno Digital y del ICE.

 

Sobre el tele-trabajo valga mencionar que no es un invento reciente, se viene hablando desde hace no menos 20 años, no obstante, es hasta hoy día que se están dando circunstancias apropiadas para que se convierta en parte de la cotidianidad del costarricense; tal como lo es el viajar todos los días al trabajo.

 

Según lo veo, varios son los retos que se tienen por delante que estimo conveniente revisar y caen en las categorías de:

 

  1. Organizativos
  2. Culturales
  3. Técnicos

 

Respecto de los factores organizativos, lo cierto es que las organizaciones están diseñadas para que las personas vayan a su lugar de trabajo, marquen una tarjeta de entrada y otra de salida. Se les quiere ver ahí. Se necesita verlos ahí. Y como bien dice el señor Margery en su artículo del 17 de Agosto en La Nación, requieren socializar. Para muchas personas este último aspecto es vital y posiblemente no podrán adaptarse a la nueva modalidad, la cual por cierto me parece que viene a empujar aún más al distanciamiento físico de las personas, como lo ha hecho el comunicarse por email, lo cual tiene en común la paradoja “más cerca pero a la vez más largo”.

 

Respecto de lo cultural. Vemos que apenas está la sociedad ajustándose a hacer las compras y a pagar los recibos de electricidad y teléfono por Internet,  y sin embargo ya viene una nueva forma de uso. Si bien es cierto para una parte de la población esto es no solo normal sino necesario, me atrevo a decir que no lo es para la gran mayoría. De hecho aquí hay un punto de discriminación social a ponderar y es que quienes están mejor preparados para aprovechar los beneficios del tele-trabajo en este momento son la clase alta y la clase media, pues ellos tienen las habilidades, destrezas y el conocimiento para el uso de las tecnologías informáticas, que donde se piensa impulsar tele-trabajo. ¿Podría pensarse, por ejemplo, que un mecánico haga tele-trabajo?.

 

Y finalmente el factor  técnico. Aún cuando hoy día la tecnología Internet nos ha llevado a un punto de conectividad universal, lo cierto es que aún falta mucho por hacer para mejorar la calidad, la universalidad y  la continuidad de los enlaces de comunicación, sin lo cual sería imposible en términos realistas hablar de tele-trabajo. Y aquí existe uno  nada despreciable del cual no he oído hablar mucho, las herramientas de software.

 

Es el software el que finalmente permitirá que una persona confeccione un documento, haga un trabajo específico en su casa y sin necesidad de enviarlo por correo electrónico, email, lo pueda compartir con otros miembros de un equipo de trabajo. Y que digamos de aquellos que trabajan en un proyecto,  que deben compartir toda la información del mismo de manera expedita, sin enviarse los documentos, la información   constantemente por email por cuanto es totalmente ineficiente e impráctico. Y según lo veo, para todo esto los sistemas  de software de hoy día no están realmente preparados; fueron diseñados  para otra realidad, para funcionar dentro de un edificio o edificios cercanos, y el tele-trabajo requiere nuevas interfaces y nuevas formas de acceder a la información para ser efectivos y eficientes o simplemente para que sean prácticos, que permitan a las personas concentrarse en su trabajo y no en la forma en que se comunicarán.

 

No todas las herramientas serán apropiadas para esta nueva modalidad de hacer el trabajo. Algunas más que otras pero de seguro se tendrán que reescribir muchos de los sistemas de información, software, actuales. Esto significa nuevas inversiones para las organizaciones y nuevas oportunidades para las empresas que hacen software. Algo que a nivel nacional bien podría aprovecharse para fortalecer el sector de TIC.¿O es que acaso se hará todo esto con software importado?

 

Al final me parece que el país ganará si sigue por el camino del tele-trabajo. Los ahorros y beneficios en general se vislumbran como significativos. Veamos  unos ejemplos:

 

  1. Los costos en transporte se verán reducidos. De hecho ha sido este el catalizador primario para que estemos hablando de tele-trabajo. El combustible aumenta de precio y las filas por embotellamiento son cada día más largas. Cada minuto en una fila de estas representa mucho dinero que se quema innecesariamente.
  2. La calidad del tiempo en la casa permitirá que las personas estén menos estresadas y serán a la postre mejores personas.
  3. Ahorros en papel. Al tener un mundo más digital e integrado, se esperaría menos gasto en este importante rubro. Pero insisto, con las herramientas apropiadas.
  4. El viajar todos los días implica un costo en tiempo también. Las personas gastan varias horas en el traslado. Personalmente si viajo a las 7 am de seguro se me van 1.5 horas en trasladarme a un lugar en que normalmente tardaría 0.30 horas. Este tiempo podría ser utilizado para realizar otras cosas a nivel personal que brinden más satisfacción general.
  5. Mejora en la atención de los hijos. El hecho de estar en la casa significa para los hijos un acercamiento especial que a la postre podría dar mayor estabilidad al hogar, en un momento en que las familias tienden a desintegrarse, las drogas acechan, la inseguridad crece galopantemente…

 

 

Y como no podemos comparar sin las mediciones oportunas y correctas, me parece que es importantísimo en este momento levantar un “estado de situación”, como diríamos en administración de proyectos, una línea base, para poder efectuar comparaciones a futuro y realmente valorar los efectos sobre la sociedad como un todo.

 

En resumen, veo muy positivo el tema  del tele-trabajo, pero efectivamente como seres humanos que somos, esto no funcionará sin un modelo apropiado que incluya los necesarios controles, mediciones y procesos bien afinados; pero además y quizá más importante, las políticas nacionales  que  garanticen en el largo plazo la continuidad, factor clave para lograr el éxito. De lo contrario será una iniciativa más de un gobierno y que morirá en el 2010.