LA MEJENGA: una teoría para organización de empresas.

Por Luis Núñez Alfaro

Director VITALIT

15 Octubre 2009

 


¡Diay maje, pasala!, ¡Mamón!, ¡Al fondo, al fondo, …!, ¡Gooool!,

Es una típica mejenga de fin de semana, pues es Domingo muy temprano en la mañana. La mejenga sirve para hacer ejercicio mañanero.

No hay árbitro, todos juegan siguiendo unas reglas estándar pero ajustadas a la realidad de la mejenga. Deben ser unos 25 jugadores entre ambos bandos.

Tampoco hay entrenador.

Entonces, ¿cómo es que todos se entienden?

La organización de partidos de fútbol normalmente requiere de un entrenador y un árbitro, es decir, de alguien que organice y otro que regule.

Una empresa también requiere una organización mínima como la de un partido de fútbol.

¿Podría una empresa operar eficientemente si siguiera la organización de una mejenga?

Si así fuera sería la organización más plana que pueda conocerse. Una organización basada en reglas y todos interactuando siguiendo las mismas, autorreguladas de alguna manera extraña. Sería un paradigma.

Ni siquiera se parecería a la famosa organización tipo orquesta, en la cual solo hay un director y los demás son expertos tocando el instrumento en que son expertos, y en conjunto tocan hermosas sinfonías al compás del director.

En la mejenga ni siquiera hay un director. ¿Podrá una empresa operar como la mejenga?

Si así fuera el rol de gerente general desaparecería. Igual el de mandos medios.

¿Será posible?

En la mejenga hay una motivación grupal para participar y para ejecutar, jugar. Esa motivación hace que los participantes busquen respetar las reglas que se han establecido y que son más o menos conocidas por todos. Normalmente surge  un líder que puede llegar a ser un representante o influyente en algunas decisiones de conflicto que surjan. Si alguien se cansa levanta la mano o grita, “me salgo”, y ya, los demás se autoajustan para seguir jugando sin él o meten a alguno que está por ahí esperando entrar.

De todo este tema me llama por supuesto mucho la atención el concepto de “autoregulación operativa”.